A más de un año de la denuncia, la Fiscalía de Tigre no ha citado a los denunciados ni a los testigos. Plácido Villavicencio y sus cómplices Luciana Carolina López y su esposo Videla Jonathan continúan estafando, operando negocios inmobiliarios clandestinos y depósitos ilegales, sin que nadie los controle.
El 15 de noviembre de 2024, Enrique Miguel Obregón y su esposa Andrea Gadea presentaron una denuncia penal por estafa ante la Unidad Funcional de Instrucción Distrito Tigre, sede General Pacheco, en la causa 14-01-5163-24/00 S/Estafa. A más de un año de la denuncia, la Fiscalía no ha hecho absolutamente nada.
Según los denunciantes:
Enrique fue contactado por su vecino de toda la vida, Plácido Villavicencio, conocido de más de 20 años. Villavicencio se enteró que Enrique estaba buscando comprar una propiedad, por lo que se acercó y le ofreció una operación, reforzando la confianza que Enrique le tenía. Aunque Villavicencio había realizado negocios de casas y compra-venta de autos, Enrique nunca había iniciado un negocio con él personalmente. Por esa confianza decidió realizar el negocio con Carolina López.
Enrique fue presentado a los vendedores de la vivienda en Ingeniero Maschwitz: Luciana Carolina López y su esposo Videla Jonathan, domiciliados en Rafael Obligado 666, Don Torcuato, teléfono 11-26-16-56-16.
Inicialmente, Enrique entregó $1.500.000 como seña a Villavicencio para iniciar trámites bancarios. Los titulares de la vivienda exigieron 7.000 dólares para desalojar la propiedad ubicada en Almirante Brom 1534, Ingenieros Mahouy, pero se negaban a entregar cualquier recibo. Enrique se negó a pagar sin recibo.
Para formalizar el trámite, Enrique se acercó a la consultora Estrategia Sociedad Anónima, en Av. 12 de Octubre 3941, primer piso, Pilar, donde acordaron que el desalojo costaría 4.000 dólares.
El valor total de la vivienda era de 94.000 dólares, incluyendo la deuda de 70.000 dólares ante el Banco Ciudad, que Enrique debía cubrir para finalizar la operación.
En ese momento, Enrique entregó 2.000 dólares con recibo emitido por la consultora.Carolina López debía aportar los 2.000 dólares restantes para completar el pago a la consultora.
El 21 de octubre de 2024, Carolina se presentó en la casa de Enrique y su esposa, argumentando que no consegiuio el dinero, y que se lo adelantara para llevar a cubrir el pago, y Andrea Gadea le entregó los 2.000 dólares restantes destinados a la consultora.
Desde ese día, Carolina desapareció, jamás llevó el dinero a la consultora ni se presentó a devolverlo.
La suma total entregada incluye los $1.500.000 iniciales, más los 4.000 dólares para el trámite de desalojo, de los cuales solo se completaron 2.000 dólares con recibo y 2.000 entregados a Carolina. Los denunciantes se enteraron posteriormente que los mismos estafadores habían intentado vender la propiedad a otras personas, repitiendo la maniobra. Además, la persona que supuestamente debía ser desalojada de esa propiedad ya había sido estafada previamente en una operación similar por un monto de 60.000 dólares, lo que evidencia un patrón reiterado de estafas por parte de estos individuos.
Plácido Villavicencio, además, trabaja con la firma Araujo Propiedades, que alguna vez operó legalmente en la zona de Pacheco, pero que ahora funciona de manera clandestina dentro del estacionamiento ubicado en calle Buenos Aires. El lugar, además de estacionamiento público para autos, es utilizado para negocios inmobiliarios ilegales y depósito de medicamentos para farmacias, en una casilla de madera precaria, sin habilitación ni regulación alguna. La Municipalidad de Tigre, hasta el momento, no ha intervenido y el estacionamiento no paga impuestos, acumulando una deuda de más de 15 millones de pesos.
Hace aproximadamente 15 días, Enrique acercó personalmente a la Fiscalía y entrego documentacion:
Teléfonos y domicilios de Carolina López y Jonathan Lambián, incluyendo teléfonos fijos y laborales.
Dos domicilios adicionales donde posiblemente continúan operando y estafando gente.
Cabe destacar que al momento de la denuncia se entrego a la fiscalia un prendive con mas de 150 audios y unos 120 msj de texto y telefonos prticulares tanto del señor Placido como de la señora Carlolina.
A pesar de aportar toda esta información clave, la Fiscalía no los citó ni llamó, dejando evidencia clara de su inacción frente a un caso de estafa millonaria.
La denuncia también cuenta con testigos, incluidos los de la consultora, que corroboran la entrega del dinero, pero la Fiscalía nunca los citó, evidenciando negligencia y falta de profesionalismo.
Datos de contacto de la Fiscalía:
Unidad Funcional de Instrucción Distrito Tigre, sede General Pacheco
Dirección: Entre Ríos 559, General Pacheco
Teléfono: 45129904
Correo: ufij.ti.si@mpba.gov.ar
Plácido Villavicencio se contactó con Enrique porque sabía que estaba buscando comprar una propiedad, y usó esa información para generar confianza y facilitar la estafa con Carolina López y Jonathan Lambián.
A más de un año de la denuncia, los responsables siguen operando impunemente, intentando vender la misma propiedad a otras personas.
Enrique entregó $1.500.000 iniciales, más 4.000 dólares adicionales, con recibos parciales y acuerdos formales, pero nunca recibió la devolución ni cumplimiento de los acuerdos.
Villavicencio opera bajo Araujo Propiedades, clandestinamente en su estacionamiento, donde también funciona un depósito de medicamentos sin habilitación, en una casilla de madera precaria que se inunda y carece de regulación.
La propiedad en cuestión ya había sido vendida por Plácido Villavicencio a estas personas años atrás, lo que evidencia un patrón de operaciones repetidas y engañosas.
Enrique nunca continuó el trato directamente con los vendedores, siempre Villavicencio estuvo presente en todas las negociaciones, y el millón y medio entregado a Villavicencio incluía parte de la comisión de 5.000 dólares que él pedía, la cual Enrique acordó pagar cuando tuviera todo firmado. Esto demuestra que Villavicencio es partícipe activo de la estafa.
Hace 15 días, Enrique aportó números de teléfono, domicilios y direcciones laborales de Carolina López y Jonathan Lambián, así como dos domicilios más donde podrían seguir estafando, y la Fiscalía no los citó ni llamó.
Testigos de la consultora, que podrían acreditar la entrega del dinero, no fueron convocados por la Fiscalía, mostrando un abandono institucional absoluto.
Conclusión: Mientras Enrique y su esposa esperan justicia, los estafadores continúan actuando sin control, y la Fiscalía de Tigre mantiene un silencio alarmante, dejando en evidencia una combinación de estafa, negocios ilegales y negligencia judicial que exige atención inmediata.
