La reforma de la carta orgánica del Banco Central que impulsa Javier Milei se concentra en la política monetaria, pero deja afuera una función clave: preservar la estabilidad del sistema financiero. Desde las quiebras de la dictadura y la convertibilidad hasta el corralito de 2001, el BCRA actuó siempre como prestamista de última instancia y árbitro de las crisis bancarias. Hoy ese rol se reedita frente a un nuevo desafío: la disputa entre bancos tradicionales y fintech, como Mercado Pago. También deberá resolver esto la entidad si logra la autonomía que propone el Gobierno. Leer más
